
Los nacidos bajo el signo de Piscis tienden a ser seres ambivalentes, de forma que una cosa es lo que parecen ser y otra lo que realmente son. Suelen tener las ideas muy claras, pero el ímpetu por intentar imponer sus ideas les lleva a cometer demasiados errores de criterio y apreciación. Suelen ser muy fantasiosos y soñadores, hasta el punto que en ocasiones pueden malinterpretar los signos que les ofrece la vida y llevarlo a su propio terreno, lo que les impide tener los pies en el suelo.
Por este motivo, su descontento es continuo, yendo de fracaso en fracaso. Extraordinariamente sensitivos, los Piscis viven intensamente sus emociones. No suelen tener términos medios, y su excesivo celo les lleva a confundirse a sí mismos y los que les rodean.
Son compasivos, hospitalarios, buenos anfitriones, emotivos y generosos. Su naturaleza dual les sume en no pocas ocasiones en una continua lucha interior.
En temas relacionados con la salud, es el signo que rige los pies y el sistema linfático, concentrándose en estas zonas sus problemas, al igual que las zonas intestinal y abdominal.
Piscis está especialmente dotado para las artes clásicas. En el amor, su gran creatividad le lleva a intentar descubrir nuevas técnicas amatorias y sexuales, lo que le aleja de signos propios que requieren mayor seguridad y control de las relaciones conyugales.